
Hotel Maya Vista
“El mejor mirador sobre toda la Bahía de Tela: 9 habitaciones con vista al mar, piscina, restaurante y bar, a 400 m de la playa.”


Pregúntele a cualquier hondureño por “El encarguito” y lo más probable es que se la sepa entera. Guillermo Anderson tenía ese don: escribía sobre la costa norte, su comida, su mar y su gente, y la gente se reconocía en sus canciones.
Nació en La Ceiba el 26 de febrero de 1962 y murió en la misma ciudad el 6 de agosto de 2016, con apenas 54 años. Su música mezclaba la punta y la parranda con reggae, salsa, jazz y tambores garífunas, pero lo que la hacía suya eran las historias: gente común, la vida en la costa, la naturaleza que había que cuidar.
Las primeras canciones las escribió de niño, en la escuela Mazapán de La Ceiba. Después se fue a estudiar literatura hispanoamericana a la Universidad de California en Santa Cruz, donde también aprendió música y teatro y trabajó con grupos de teatro chicano. De esa época salió su primer disco, Para los chiquitos (1986), hecho para un proyecto de teatro bilingüe con niños inmigrantes.
En 1987 volvió a casa y decidió quedarse en La Ceiba. Fundó Colectivartes, un espacio para artistas, y desde la costa salió a cantar por toda Honduras, por América Latina, Europa y Asia.
Grabó una veintena de discos, los primeros en casete. Entre ellos En mi país (1987), Retratos (1989), Rumor de mar (1995), Pobre marinero (2005), Encarguitos del Caribe (2005), Mujer canción mujer (2006) y Lluvia con sol (2012).
“En mi país” cuenta lo que se siente al volver a un país lleno de contradicciones, y hay quien la canta como un himno alternativo de Honduras. “El encarguito” es la lista de comidas de casa que el hondureño de afuera le pide a la familia, y no hay reunión de migrantes donde no la canten.
Las canciones de Para los chiquitos se siguen enseñando en muchas escuelas del país. Con ellas, varias generaciones de niños hondureños aprendieron a querer la naturaleza y a los animales del trópico que están en peligro, y de paso algo de civismo que a más de un adulto le haría falta.
Guillermo pasó más de diez años yendo a La Mosquitia para conocer la ecología del río Plátano, y prestó su voz a campañas de educación, salud y medio ambiente. En La Ceiba fundó el Círculo Juvenil de Tambores, que enseñaba percusión garífuna a muchachos en riesgo para alejarlos de la violencia.
Le dieron el Premio Nacional de Arte en 2003, el Premio a la Identidad Nacional en 2005 y, ya después de su muerte, el Premio Nacional de Arte Pablo Zelaya Sierra. Desde 2002 era embajador cultural de Honduras.
Cuando en Tela se peleaba para que Punta Sal fuera parque nacional, Guillermo vino a apoyar con lo que mejor sabía hacer: presentó una canción que lo pedía. Fue un momento muy emotivo de la campaña que llevaba PROLANSATE con Jeannette Kawas al frente, y que terminó con la creación del parque en 1994, hoy Parque Nacional Jeannette Kawas.
Años después, para la campaña nacional de áreas protegidas de 2011 y 2012, escribió “Áreas Protegidas”, donde Punta Sal vuelve a aparecer:
En noviembre de 2015 le encontraron un cáncer de tiroides muy agresivo, y en agosto de 2016 se fue. El día del entierro, filas de estudiantes acompañaron el féretro desde la catedral hasta el cementerio de La Ceiba. Ese septiembre, en los desfiles patrios, salieron sus canciones y su retrato. En la costa norte se le sigue cantando.
La foto de arriba es de las que valen oro: Guillermo junto a Aurelio Martínez y Moisés Canelo, tres orgullos de La Ceiba. Amigo suyo y otro gigante de la costa, Aurelio Martínez fue el embajador de la música garífuna.
Un cantautor hondureño nacido en La Ceiba en 1962. Mezcló el folclor de la costa norte con ritmos caribeños y garífunas, y escribió canciones sobre la naturaleza, la vida de la gente y para niños. Murió en La Ceiba en 2016.
"En mi país", que muchos consideran un himno alternativo de Honduras, "El encarguito", muy querida por los hondureños que viven fuera, y "Pobre marinero".
Apoyó la campaña para crear el Parque Nacional Punta Sal y vino a Tela a presentar una canción que pedía hacerlo parque nacional. Años después escribió "Áreas Protegidas", donde nombra a Punta Sal.

“El mejor mirador sobre toda la Bahía de Tela: 9 habitaciones con vista al mar, piscina, restaurante y bar, a 400 m de la playa.”

“Playa ancha y limpia, lejos del gentío, a unos 8 minutos en carro del centro. Piscina, restaurante, bar y suites con refrigeradora.”

“Pescado frito fresco al estilo garífuna. 17 habitaciones y piscina, a una cuadra de la playa y a pocos pasos de la Zona Viva.”

“Apartamentos con cocineta, a dos cuadras del Parque Central y tres de la playa. Parqueo privado, vigilancia 24 h, wifi y aire.”

“Terraza con hamacas y vista parcial al mar, a media cuadra de la playa. Jardín interior, restaurante, bar y aire acondicionado.”

“Uno de los más económicos que conocemos: sencillo pero agradable, a 3 cuadras del parque y 4 de la playa. Parqueo y wifi.”

“Cabañas de madera de dos plantas alrededor de la piscina, con restaurante, bar y jardín, a unos 100 metros de la playa.”

“Frente al mar en la Peatonal Playera: piscina con vista al mar, desayuno incluido, restaurante y bar, a 3 minutos del parque.”

“Hotel 4 estrellas frente al mar, junto a la aldea garífuna de San Juan, con 2 piscinas entre palmeras, 2 restaurantes y bar.”

“Apartamentos de 2 dormitorios con cocina, sala y terraza, a unos 300 metros de la playa. Recepción 24 horas y parqueo gratis.”

“Apartamentos nuevos de 2 dormitorios con cocina y terraza, en el residencial Porto Bello, a unos 600 metros de la playa.”

“Hotel de madera en la Peatonal Playera, con piscina, desayuno típico incluido, restaurante, bar y masajes, cerca del parque.”

“Edificio de madera con balcones y vista al río, a 200 metros de la playa en el centro. Restaurante, jardín y parqueo gratis.”

“Habitaciones con balcón y vista a la montaña, rodeadas de jardín, en un barrio tranquilo de Tela. Aire, wifi y parqueo gratis.”

“Hostal sencillo y acogedor, con habitaciones privadas o literas, cocina compartida y jardín. Admite mascotas sin costo.”

“Piscina, jacuzzi, bar y casa en el árbol para hasta 12 huéspedes, a pocas cuadras de la playa y a 10 minutos de Tela.”

“Villa de 5 dormitorios y 6 baños para grupos de hasta 19 personas, con piscina y terraza con vista al mar, a 90 m de la playa.”

“Casa de madera en un jardín tropical de Triunfo de la Cruz: 6 dormitorios, piscina y espacio para 20 personas. Admite mascotas.”

“Villa frente al mar en Triunfo de la Cruz, llena de cuadros de colores: 3 dormitorios, 4 baños, piscina privada y jardín.”

“Casa tipo domo frente al mar en San Juan del Mar, con piscina privada, bar exterior y parrilla, para hasta 8 personas.”

“Casa con piscina privada techada en el residencial Honduras Shores Plantation, cerca de la playa y de la laguna de Los Micos.”

“Casa de 3 dormitorios con piscina y jardín en el residencial Honduras Shores Plantation, con zona de playa privada.”

“Villas nuevas de 1 dormitorio con cocina y corredor con hamacas, en Laguna Negra, al este de Tela, con zona de playa privada.”

“Villa ecológica de madera frente al mar en el Parque Nacional Jeannette Kawas, con piscina privada y muelle a la laguna.”
Actualizado el 2 de noviembre de 2026
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